La salud y la educación son las principales conquistas de nuestra Cuba contemporánea

Javier Rivero Ojeda

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Resumen

Diciembre es hermoso para los seres humanos. Trabajamos durante todo un año para alcanzar nuestras metas y proponernos los mejores compromisos para el siguiente período. Los cubanos festejamos fechas significativas de este mes, que por su relevancia jamás pasarán por alto en nuestras casas, centros laborales, grupos de trabajo, y muy especialmente entre nuestros profesionales de la salud y la educación.

El 3 de diciembre se celebra el Día de la Medicina Latinoamericana y el Trabajador de la Salud. Se escogió esa fecha para homenajear el natalicio del prominente médico cubano Carlos Juan Finlay (1833-1915). El descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla nos demostró con su sabiduría, enseñanza y dedicación altruista lo que somos capaces de hacer para presentar científicamente nuestro criterio y defender, bajo cualquier presión, con la convicción de la palabra y la ciencia, la verdad al servicio de la humanidad.

Nuestro Héroe Nacional José Martí (1853-1895), quien fuera un humanista cabal, comprendió en su época la necesidad de que la ciencia y la investigación debían estar al servicio de todos. Este pensador preclaro convocaba a educar en el hábito de la investigación, en el roce de los hombres y en el ejercicio constante de la palabra.

Por esa y otras razones, el ejército de batas blancas, formado y dirigido a ayudar a todos en cualquier parte del mundo, pone en alto el prestigio de la medicina cubana y del profesional de la salud de nuestro pueblo. Desde la Revista Cubana de Urología felicitamos a los hombres y mujeres que luchan en cada rincón del mundo por lograr el más preciado de los deseos de los humanos: tener salud.


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